Dos de cada tres personas trans han tenido que recurrir a procedimientos privados para realizar su cambio de sexo, debido a las barreras en el sistema de salud y las largas listas de espera. Aumentan un 3,4% respecto al 2023
Las personas trans aún enfrentan diversas dificultades en sus procesos médicos de transición, a pesar de que la reciente ley del Gobierno ha implementado medidas para aliviar estas barreras. Un estudio pionero a nivel nacional en España, realizado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), revela que dos tercios de quienes se sometieron a una cirugía para cambiar de sexo optaron por hacerlo en el sector privado. Los principales factores que contribuyen a esta situación son el temor a la discriminación, las barreras en el sistema de salud y las largas listas de espera en la sanidad pública.
La investigación, titulada Transaludes, recoge las respuestas de 1.823 personas trans y no binarias de las 17 comunidades autónomas. De los participantes, el 35% son hombres trans, el 23% son mujeres trans y el 42% se identifican como personas no binarias, con una edad media de aproximadamente 26 años. Este estudio tiene como objetivo cuantificar el estado de salud y las dificultades que enfrentan estos grupos al acceder a servicios de salud que se ajusten a sus necesidades. Además, incluye información sobre su visibilidad social y las experiencias de violencia y discriminación que han vivido.
«Es fundamental reconocer que la salud, y en particular la salud mental, está profundamente afectada por las experiencias de discriminación y otros tipos de violencia que enfrentan las personas trans», enfatizó María José Belza, la científica del ISCIII que lideró la investigación. Estas situaciones son alarmantes, como revela el estudio, que indica que casi la mitad de los participantes ha sufrido agresiones físicas en algún momento de su vida. Esta violencia ha tenido un impacto significativo en la salud de un 80% de quienes la experimentaron, y ha llevado a consecuencias extremas para una de cada tres personas, quienes intentaron suicidarse.
El estudio revela que las cifras de violencia sexual contra la comunidad trans y no binaria son significativamente más altas que las de la población en general. En el contexto de las relaciones de pareja, una de cada cuatro personas trans o no binarias reportó haber experimentado algún tipo de violencia sexual. Fuera de estas relaciones, este porcentaje se eleva alarmantemente al 70%. Además, uno de cada cinco participantes indicó haber sufrido una violación o un intento de violación, y el 11% de estos incidentes ocurrieron bajo la influencia del alcohol y/o drogas.
El estudio también destaca las dificultades que enfrenta este colectivo para acceder a los tratamientos necesarios para su transición hormonal. Por ejemplo, el 17% de las mujeres trans afirma que se inyectan hormonas sin la supervisión de un médico, y un 13% ha tenido que interrumpir su tratamiento hormonal debido a la falta de suministro en las farmacias.
Además, el 40% de los participantes indicó que sus profesionales de la salud no supieron cómo atenderles adecuadamente. Por otro lado, uno de cada diez mencionó que el personal que les atendió creía erróneamente que ser una persona trans o no binaria es una enfermedad. Esta situación, según el ISCII, resalta la urgente necesidad de implementar programas de formación y sensibilización «específicos» para los profesionales sanitarios.


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